En esta sección, intentaremos responder a la mayor cantidad de preguntas que puedan surgirle con respecto a la actividad y a sus características. Este listado, por supuesto, no es exhaustivo; si usted desea asesoramiento respecto de alguna cuestión en particular, no dude en ponerse en contacto con nosotros.

Preoperatorio


Intraoperatorio


Preoperatorio

1. ¿Qué es la evaluación preanestésica?

El anestesiólogo será su médico de cabecera dentro del quirófano, por ello debe conocer todo sobre Ud. y su estado de salud previo a la anestesia.

No todas las anestesias son iguales, no salen de una fórmula ni son recetas de cocina: cada paciente es un ser particular. Son importantes su edad, medicación recibida, horas de ayuno, etc., así como el tipo de cirugía a que se someterá.

En la visita preanestésica le hará un interrogatorio, un examen físico, revisará los exámenes complementarios e interconsultas y evaluará la necesidad o no de realizar otros. Esta valoración le permitirá a Ud. enfrentar el procedimiento quirúrgico en las mejores condiciones físicas posibles; además, su anestesiólogo le informará sobre las distintas técnicas anestésicas con las que podrá resolver su caso.

No todas las evaluaciones preanestésicas se hacen fuera del quirófano, algunas veces se realizan dentro del mismo antes que comience la anestesia.

2. ¿Puedo elegir la anestesia?

Sí, con algunas reservas. Hay intervenciones que se pueden realizar con diferentes tipos de anestesia, pero en otras no existe esa posibilidad de elegir. Su anestesiólogo, tras estudiar su caso particular, le explicará las opciones que tiene, y las ventajas e inconvenientes de cada una de ellas, aconsejándole cuál de las técnicas es la más adecuada para Ud.

3. ¿Existe la reacción alérgica a la anestesia?

En la mayoría de las anestesias realizadas diariamente en el mundo no se observan complicaciones debidas a reacciones alérgicas a la anestesia. Por lo tanto, si bien existen, es excepcional la necesidad de realizar tests para detectarlas.

Además, el anestesiólogo siempre testea la reacción de cada droga sobre su organismo, usando dosis bajas inicialmente y observando sus reacciones a la misma.

Si tiene antecedentes de reacciones alérgicas, es importante que se lo comunique a su anestesiólogo.

4. ¿Cuánto tiempo antes de la cirugía debo internarme?

Una gran cantidad de pacientes es internado el mismo día de la cirugía, incluso en los casos en los que se harán procedimientos de alta complejidad. Pero serán, en definitiva, la condición médica, las posibilidades del paciente, la política de la institución y las preferencias del equipo médico tratante, los factores que definirán cuánto tiempo antes de la cirugía deberá ser internado.

5. ¿Por qué es importante no comer ni beber antes de la anestesia?

La anestesia altera sus reflejos normales, de forma que algunas defensas de su organismo dejarán de funcionar. Por ello es necesario que su estómago esté vacío (esto implica no comer ni beber) para evitar que restos de alimentos puedan volver a la boca y entrar en las vías respiratorias. El anestesiólogo le indicará cuánto tiempo debe guardar el ayuno y qué es lo que puede tomar -por ejemplo, alguna medicación con un sorbo de agua-. Por su propia seguridad, es muy importante que siga estas instrucciones cuidadosamente, pues de otro modo podría ser preciso posponer la intervención.

6. ¿Qué debo hacer con la medicación que habitualmente tomo?

Es importante que tenga escrito todos los medicamentos (aún la aspirina) que Ud. ingiere con día y hora en que los recibe. Su médico tratante, cirujano o anestesiólogo le dirá cuáles ingerir y cuáles, si fuera el caso, deberá suspender.

7. ¿En qué influye el tomar alcohol o fumar?

El consumo de alcohol y tabaco afecta a su organismo igual o más que cualquier medicación que tome. Los efectos sobre su hígado, corazón y pulmones pueden hacer que la medicación anestésica le afecte de forma diferente. Esto es también válido -y en mayor medida- para otras drogas como la heroína, cocaína, anfetaminas, etc. Es comprensible que algunas personas sean reticentes a comentar estos temas, pero deben ser conscientes de que ponen en peligro su propia seguridad. Además, el anestesiólogo usará esta información sólo para cuidar de Ud. y no para denunciarlo.

8. Si estoy menstruando, ¿puedo recibir anestesia?

Si, siempre y cuando la menstruación sea normal. Si no es así consulte a su médico de cabecera; él sabrá si es necesario hacer una interconsulta con el ginecólogo.

9. Si estoy embarazada, ¿puedo recibir anestesia?

Sí. Existen patologías cuya única solución es la cirugía y que no pueden esperar todo un embarazo.

En el caso de que la cirugía se realice, su anestesiólogo decidirá qué tipo de técnica anestésica usará y qué drogas omitirá, siempre pensando en su salud y la de su bebé.


Intraoperatorio

1. ¿Qué es un quirófano y qué pasará cuando entre en él?

Un quirófano es una sala llena de "aparatos", con una camilla en el medio y una gran luz sobre la misma. Puede sorprenderle la forma en que se hallan vestidos todos los que forman parte de esa área, con gorros, barbijos, guantes, etc. Esto es debido a que se trata de una zona muy limpia y la ropa usada en ella es especial.

Cuando Ud. ingrese al quirófano deberá acostarse sobre la camilla que se encuentra allí. Luego se le colocarán ciertos monitores: el de presión arterial, los electrodos y cables del electrocardiograma y un dedal que monitoreará la saturación de oxígeno en su sangre. Estos procedimientos son indoloros. A continuación se le colocará un suero (el dolor de este procedimiento es mínimo), a través del cual se inyectarán los medicamentos a usar.

Con todo esto ya realizado, Ud. está listo para recibir anestesia.

2. ¿Cuántos tipos de anestesia hay?

Básicamente, son cuatro los tipos de anestesia usados más frecuentemente para resolver una cirugía o procedimiento molesto o doloroso: la sedación, la anestesia general, la anestesia regional y la anestesia local.

La sedación consiste en un estado de adormecimiento y relajación que permite que ciertos procedimientos puedan realizarse sin dolor o molestias. Esto se consigue mediante la inyección de ciertas drogas a través del suero colocado a su ingreso al quirófano. La sedación puede utilizarse como único método de asistencia anestésica (ej. Endoscopía digestiva) o como complemento de una anestesia general, local (cataratas) o regional.

En la anestesia general, el paciente permanece profundamente dormido, inconsciente y no recibe ningún tipo de sensación. No siente nada durante la cirugía y no recordará nada sobre la misma después. Se trata de una situación controlada y reversible, en la cual se emplea un número variable de fármacos. Algunos de éstos se inyectan por vía intravenosa o intramuscular y otros se inhalan en forma de gases o vapores. El anestesiólogo calcula permanentemente las dosis para ajustar el nivel de anestesia a las necesidades de la intervención y a las características de cada paciente. Además, emplea una serie de técnicas para mantener la respiración y la circulación dentro de los limites normales, asistido por un sofisticado equipo electrónico de monitoreo. Una vez finalizada la intervención, el anestesiólogo revierte el efecto de la medicación anestésica o simplemente suspende su administración. El paciente recobra la conciencia y el control de sus funciones vitales en un plazo más o menos largo, que varía según el paciente y la intervención.

La anestesia regional consiste en bloquear (impedir la transmisión de información nerviosa) uno o más nervios de una zona o región del cuerpo.

El resultado de esto es que el paciente no sentirá dolor en la zona que estén operando. Para ello, el anestesiólogo inyecta una determinada solución de anestésico cerca de los nervios que reciben la sensibilidad de dicha zona. El paciente permanece despierto o con una sedación ligera, pero no tiene dolor. Hay diversas técnicas, siendo las más comunes la epidural (también llamada peridural) y la intradural (también llamada raquídea), en las cuales el anestésico inyecta drogas anestésicas en el organismo mediante una punción en la espalda; esto anula la sensibilidad (y a veces la motricidad) de la parte baja del cuerpo. Otro ejemplo de anestesia regional son los bloqueos de miembros (de un brazo o de una pierna).

La anestesia regional puede usarse sola o en combinación con una sedación o una anestesia general, dependiendo del caso.

La anestesia local consiste en colocar anestésicos en alguna parte del cuerpo para que ésta se vuelva insensible por un tiempo. En general se requiere más de una inyección en la zona a anestesiar. Se emplea para intervenciones menores que involucren pequeñas partes del cuerpo (extirpación de un pequeño lunar, sutura de una herida cortante, etc.). A veces la aplica el propio cirujano.

3. ¿Cuáles son los riesgos de la anestesia?

Todas las intervenciones quirúrgicas y todas las anestesias conllevan algún tipo de riesgo, el cual es muy variable dependiendo, sobre todo, del tipo de intervención y del estado físico previo del paciente. De todas formas, las complicaciones serias e incluso la muerte son excepcionales.

Las complicaciones relacionadas con la anestesia han disminuido considerablemente durante los últimos 25 años, coincidiendo con la incorporación de medicaciones más potentes y seguras, y sofisticados sistemas de control y monitoreo. Asimismo, se ha reducido el número de muertes atribuidas a la anestesia. Actualmente se calcula que el riesgo de muerte directamente causada por la anestesia es de un caso por cada 200.000 procesos, de lo que se deduce que resulta menos riesgoso recibir una anestesia que circular en automóvil. En todo caso, cada paciente y cada intervención conllevan un riesgo específico.

Pregunte a su anestesiólogo sobre las complicaciones particulares que pueden asociarse con su intervención.

4. ¿Para qué sirve la medicación anestésica previa y cuándo se administra?

La medicación anestésica previa es una forma de disminuir la ansiedad, y no todos los pacientes la necesitan. De ser administrada puede comenzar el día previo o el mismo día de la cirugía, cuando el paciente ingresa al quirófano.

5. ¿Cómo voy a dormirme?

Una vez que le hayan sido colocados todos los monitores, el anestesiólogo se ubicará en la cabecera de la mesa de operaciones; desde allí podrá vigilar todos los monitores y atenderlo. La mayoría de las veces le acercará una máscara a su boca y nariz y le pedirá que respire tranquilamente. Ud. estará respirando oxígeno.

Es probable que, antes de que empiece la anestesia, experimente sueño, sedación, algún mareo o calor. Esto es producto de la medicación anestésica previa que le va a ir administrando su anestesiólogo con el objeto de hacerlo sentir mejor, más tranquilo. Es importante que cualquier molestia que tenga la comunique. Posteriormente su anestesiólogo lo "dormirá". Esta etapa se llama inducción anestésica, el paciente pasa de estar despierto a estar dormido, es un proceso rápido y no es doloroso.

Las dos formas más usadas para inducir una anestesia general son: por vía endovenosa (inyectando una droga en el suero que previamente se le colocó) o inhalando gases anestésicos que son administrados a través de la máscara que ya nombramos. La elección de la técnica depende de muchos factores. En todo caso su anestesiólogo le explicará cuál es la mejor en su caso.

6. ¿Qué sucede durante la anestesia después de que pierdo la conciencia?

Una vez que Ud. ha quedado inconsciente, el anestesiólogo comienza realmente con la parte más delicada de su trabajo, que consistirá en controlar sus constantes vitales y tratar cualquier alteración que se produzca en su estado físico durante la intervención. Basándose en sus propios conocimientos y experiencia, se servirá de sofisticados sistemas de monitoreo electrónico y le administrará una serie de medicaciones, algunas necesarias para mantener su estado de inconsciencia durante el tiempo que dure la cirugía, y otras para regular el funcionamiento de sus órganos vitales -principalmente el ritmo cardíaco, la tensión arterial, la respiración y las funciones renal y cerebral-. De esta forma, el anestesiólogo tratará cualquier problema médico que se presente durante la intervención. Una vez concluida la misma, se retira la medicación anestésica y se revierten sus efectos. Durante la fase de recuperación o despertar, el anestesiólogo iniciará el tratamiento necesario para atenuar el dolor y las molestias del postoperatorio. Es importante recordar que su anestesiólogo lo cuidará permanentemente, y no lo abandonará en ningún momento.

7. ¿Cuándo y cómo despertaré?

El tiempo que se tarda en recuperar la conciencia tras la anestesia depende, principalmente, de la duración de la misma y del tipo de agentes anestésicos que se hayan empleado. Ambos factores son, a la vez, variables según el tipo de intervención que se haya practicado. Si a ello añadimos que existen diferencias individuales entre las personas en cuanto a su sensibilidad a la medicación anestésica, es fácil comprender que el tiempo de despertar puede variar entre unos minutos y varias horas.

8. ¿Dónde voy a despertar?

El despertar puede ocurrir en diversos sitios. Lo más común es que ocurra en el mismo quirófano -con su anestesiólogo- o en una sala de vigilancia especial -Sala de Recuperación-, atendido por un equipo de enfermería especializado bajo la supervisión de otro anestesiólogo. Pero existen otras áreas como terapia intensiva, unidad coronaria, etc. Lo importante es saber que no importa el sitio donde Ud. despierte, sino que éste estará debidamente vigilado y equipado para que el despertar de la anestesia sea seguro y adecuado.

9. ¿Cumple alguna función el anestesiólogo en el post operatorio?

El postoperatorio comienza en el quirófano, de modo que la primera función post operatoria del anestesiólogo es la de asegurarse que el pasaje del Intraoperatorio al post operatorio sea seguro, adecuado y confortable. Toda esta transición y aún el cuidado del paciente en algunas de las áreas mencionadas anteriormente, estará a cargo del anestesiólogo.

10. ¿Qué es el dolor?

El dolor es una sensación desagradable que nos avisa que algo no funciona correctamente en nuestro organismo. Es la forma en que nuestro cuerpo alerta a nuestro cerebro cuando alguna zona está amenazada o enferma. En ocasiones se trata sólo de una molestia; a veces puede ser muy intenso, continuo o intermitente. Una vez reconocido el origen del problema, la "utilidad" del dolor se pierde y se convierte en un sufrimiento inútil. En el tratamiento del dolor se emplean una serie de medicaciones y técnicas que pueden bloquear el envío de la sensación dolorosa y su recepción en el cerebro.

11. ¿Cuál es la diferencia entre dolor agudo y crónico?

El dolor agudo suele ser el resultado de una lesión ocasional, como por ejemplo un accidente, intervención quirúrgica o el dolor del parto. Independientemente de que sea más o menos intenso, desaparece cuando la lesión se cura o cicatriza. El dolor crónico permanece durante largos períodos de tiempo y puede ser el resultado de una lesión ya cicatrizada o un indicio de alguna enfermedad que está evolucionando. Algunas personas, sin embargo, sufren dolor crónico sin que llegue a reconocerse con seguridad su origen. Independientemente de su causa, el dolor crónico constituye un problema médico por sí mismo. Dada su distinta naturaleza, los métodos de tratamiento del dolor agudo y crónico son bastante diferentes.

12. ¿Por qué se dedican los anestesiólogos al tratamiento del dolor?

Muchas de las técnicas y fármacos que los anestesiólogos usamos habitualmente para aliviar el dolor durante las intervenciones quirúrgicas pueden aplicarse a otros tipos de dolor. Nuestra formación incluye el estudio de las diferentes formas de dolor agudo y crónico y su tratamiento.

Frecuentemente, las Unidades de Tratamiento del Dolor están integradas y dirigidas por anestesiólogos que se han especializado en esta práctica. No obstante, suelen ser unidades multidisciplinarias donde trabajan también especialistas en Medicina Interna, Oncología, Reumatología, Rehabilitación, Psicología, etc. Entre todos combinan su experiencia para proporcionarle el mejor plan de tratamiento a su caso particular.


Si usted se va a operar, lea y analice detenidamente lo explicado para que, en la consulta preanestésica que desarrollará con un anestesiólogo, pueda profundizar los aspectos de la anestesia que lo inquieten y aclarar cualquier duda al respecto. No dude en preguntar; es importante que Ud. ingrese al quirófano lo más confiado y tranquilo posible.